miércoles, 7 de septiembre de 2011

Lo inexplicable de una despedida.

Que si lo pienso, solo llevo siete días sin verte, pero es como una eternidad. Una semana sin tí y todavía siento tu olor y tu aliento tan cerca. Que cuando las lágrimas resbalan por mis mejillas no puedo evitar recordarte, extrañar tus besos y tus caricias. Que eras mi vida, y ya no estás aquí. Que te siento tan lejos que duele. Que ahora no se que voy a hacer, porque las borracheras ya no son suficiente para olvidarte. Y que por muchos cigarros que me fume no paro de pensar en tí. Que solo deseo tus labios y que te quiero. Y que no veo el momento de volver a estar entre tus brazos.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Como tú no hay dos.

Que ya sé que apenas te conozco. No tengo ni idea de que lugares has conocido, ni sé cuantas cucharadas de azúcar hechas enel café. No sé cual es tu película favorita ni cuantas veces te miras en el espejo a lo largo del día. No conozco a tus amigos y ni siquiera sé de que sabor te gustan los helados. No se si eres de esos chicos que cuando las cosas no les salen bien se atreven a llorar en público o prefieren fumarse un cigarrillo en la ventana de su habitación a oscuras. Tampoco me sé el nombre de pila de tus padres ni he estado nunca en tu casa. Vale, no se ninguna de esas cosas. Pero conozco tus besos, se que tu color preferido es el amarillo y que no soportas llevar la camiseta por fuera del pantalón. No tienes problema en admitir  que tienes un cabezón. Que incluso se como te gusta llevar el pelo, rapadito a los lados y con cresta por arriba. Que podría escribir un libro sobre cada una de tus miradas y su significado. Que me encanta ese hueco que tienes entre los dientes y que tu boca sabe a menta. No puedes parar de morderte las uñas y das unos abrazos demasiado fuertes. Sabes que decir para que me ría y eres una de las pocas personas capaces de hacerme sentir bien en cualquier momento. Y solo por eso, soy capaz de quererte y de que me quieras.